El dia que nos arrebataron tu risa, REINALDO

 

Llega el 9 de noviembre y con &eacute;l los recuerdos que remueven los sentimientos de tristeza, rabia y dignidad. Han pasado 14 a&ntilde;os desde que fue marcada la vida de muchas y muchos estudiantes, trabajadores y maestros en la Universidad del Atl&aacute;ntico, entre ellas la m&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo olvidar el 9 de noviembre del a&ntilde;o 2002? Imposible, quiz&aacute; podremos perdonar, &iexcl;pero jam&aacute;s olvidar!</p>

<p>Hace 14 a&ntilde;os, como en una&nbsp;<a href=”https://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%B3nica_de_una_muerte_anunciada” target=”_blank”>&lsquo;cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rsquo;</a>, en la ciudad de Barranquilla nos arrebataron a Reinaldo Serna L&oacute;pez, nuestro compa&ntilde;ero, amigo y maestro en la defensa de los derechos humanos. Nos arrebataron su alegr&iacute;a, su energ&iacute;a y su amor, pero su ejemplo sembr&oacute; semillas que hoy luchan por la justicia y la erradicaci&oacute;n de la impunidad.</p>

<p>Ese 9 de noviembre, a pesar de las m&uacute;ltiples amenazas de muerte en su contra, nos sorprendi&oacute; la noticia sobre su asesinato. Nadie lo pod&iacute;a creer. Finalmente lo hicieron, cumplieron la amenaza y enviaron a su casa dos sicarios motorizados que lo llamaron por su nombre, lo miraron a los ojos y sin remordimiento le dispararon varias veces. Sus hijos estaban all&iacute; mir&aacute;ndolo todo, incluso uno de ellos fue alcanzado por las balas. &ldquo;Lo vendi&oacute; un vecino&rdquo;, &ldquo;los paracos de La Chinita y de Las Nieves se pelearon por su cabeza&rdquo;, &ldquo;lo ten&iacute;an vigilado desde hace rato y ese d&iacute;a &eacute;l iba para el funeral de otro muchacho que hab&iacute;an matado en el barrio&rdquo;, dec&iacute;an sus vecinos.</p>

<p>&lsquo;Rey&rsquo;, como le dec&iacute;amos quienes a&uacute;n lo estimamos, hab&iacute;a sido desplazado y exiliado junto con m&aacute;s de una decena de estudiantes de la Universidad del Atl&aacute;ntico, precisamente, por su liderazgo en la defensa de la educaci&oacute;n p&uacute;blica y por su valent&iacute;a en denunciar la corrupci&oacute;n y la presencia paramilitar en esa instituci&oacute;n. Antes de su desplazamiento y exilio, &lsquo;Rey&rsquo; fue v&iacute;ctima de una detenci&oacute;n arbitraria junto con&nbsp;<a href=”http://elturbion.com/?p=9157″ target=”_blank”>Humberto Contreras Sereno</a>, tambi&eacute;n estudiante y compa&ntilde;ero de luchas asesinado un a&ntilde;o despu&eacute;s de haber sido apresados. Fueron detenidos a pocos d&iacute;as de que una explosi&oacute;n, ocurrida el 4 de febrero de 1999 en la sede central de la Universidad de Atl&aacute;ntico, cobrase la vida de Adolfo Altamar Lara y Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez. Sobre estos hechos nunca hemos dudado en se&ntilde;alar que se hicieron parte de&nbsp;<a href=”http://elturbion.com/?p=1669″ target=”_blank”>una agresi&oacute;n paraestatal</a>&nbsp;que a&uacute;n se encuentra en la impunidad.</p>

<p>&iexcl;Cu&aacute;nto dolor nos ocasionaron a tan temprana edad! Pero, aunque pasa el tiempo, parece que fue ayer: las heridas siguen abiertas y los rostros de nuestros compa&ntilde;eros est&aacute;n m&aacute;s vivos que nunca. &Eacute;ramos adolescentes, hac&iacute;amos parte del movimiento estudiantil y milit&aacute;bamos en una organizaci&oacute;n llamada Alma M&aacute;ter. Nos un&iacute;a la indignaci&oacute;n por las injusticias sociales y la falta de oportunidades para acceder a la educaci&oacute;n p&uacute;blica debido a la corrupci&oacute;n en la universidad, as&iacute; como, por supuesto, el anhelo de recibir una educaci&oacute;n universitaria cr&iacute;tica y al servicio del pueblo.</p>

<p>Recuerdo que conoc&iacute; a Reinaldo porque fui una de esas tantas personas a la que inicialmente se le neg&oacute; la oportunidad de ser admitida en la Universidad del Atl&aacute;ntico a pesar de cumplir con los requisitos. Gracias a la lucha estudiantil liderada por &lsquo;Rey&rsquo; pude ser admitida, aunque estuve en calidad de &lsquo;asistente&rsquo; durante seis largos meses, es decir, asistiendo a clases en la facultad de derecho de manera informal, a la espera de la deserci&oacute;n de alg&uacute;n otro estudiante para obtener un cupo. Era indignante, hab&iacute;a mucha gente con posibilidades econ&oacute;micas copando los cupos, pero lo peor es que en las charlas de pasillo muchos de esas personas reconoc&iacute;an que no ten&iacute;an el puntaje de las pruebas de Estado exigido para ser admitidos, lo cual evidenciaba que la corrupci&oacute;n en la universidad se extend&iacute;a hasta el proceso de admisi&oacute;n. Esto me motiv&oacute; a acercarme a Reinaldo y a Alma M&aacute;ter, pues eran los &uacute;nicos que se atrev&iacute;an a denunciar lo evidente. As&iacute; lo conoc&iacute;.</p>

<p>Tiempo despu&eacute;s de una toma universitaria que reclamaba la admisi&oacute;n de quienes ten&iacute;amos el derecho a estudiar -porque, como grit&aacute;bamos en aquella &eacute;poca, los derechos no nos los regalan sino que se conquistan al calor de la lucha organizada-, centenares de estudiantes fuimos admitidos formalmente en la Universidad del Atl&aacute;ntico y, seguidamente, se conoci&oacute; el gran esc&aacute;ndalo de admisiones con pruebas de Estado falsas. Fue un alivio y una gran satisfacci&oacute;n, pero esa y otras luchas m&aacute;s le costaron la vida a Reinaldo.</p>

<p>Al igual que yo, Reinaldo estudiaba derecho y, desde inicios de su carrera, empez&oacute; a ejercerlo en beneficio de los sectores empobrecidos. Eso me gustaba y fue con &eacute;l con quien aprend&iacute; mis primeras lecciones de derechos humanos, no con Armando Cer&oacute;n, quuien era el profesor de planta de la facultad encargado de esa materia. &lsquo;Rey&rsquo; me ense&ntilde;&oacute; a comprender el derecho a la educaci&oacute;n como un derecho humano y tambi&eacute;n me impuls&oacute; a formarme en la defensa de los derechos de las v&iacute;ctimas de la prisi&oacute;n pol&iacute;tica. Por eso, desde temprana edad me declar&eacute; defensora de derechos humanos.</p>

<p>Recordar a &lsquo;Rey&rsquo; me trae un mar de sentimientos porque, adem&aacute;s de las experiencias gratificantes vividas, su muerte marc&oacute; mi vida y la de muchos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras. El d&iacute;a en que lo asesinaron, justo durante el levantamiento de su cad&aacute;ver, agentes del Estado le indicaron a su esposa que &lsquo;estaba muerto por guerrillero&rsquo;. Todo el mundo sab&iacute;a que no lo era.</p>

<p>Tambi&eacute;n le dijeron que &ldquo;&eacute;l era el l&iacute;der y faltan tres m&aacute;s&rdquo;. Para ese momento casi todos nuestros compa&ntilde;eros estaban en el exilio y casualmente s&oacute;lo tres viv&iacute;amos en Barranquilla. A los pocos d&iacute;as empezaron los seguimientos y las amenazas. Era aterrador, no sab&iacute;amos c&oacute;mo dec&iacute;rselo a nuestros padres, no sab&iacute;amos que hacer, no entend&iacute;amos por qu&eacute; nos quer&iacute;an asesinar.</p>

<p>Aguantamos dos meses en p&aacute;nico total y recibimos un ultim&aacute;tum el 18 de enero de 2003. De inmediato y de manera inocente acudimos a la Fiscal&iacute;a General de la Naci&oacute;n con sede en Barranquilla buscando protecci&oacute;n. Yo conoc&iacute;a a un fiscal y le consideraba mi amigo, pues hab&iacute;a hecho las pr&aacute;cticas en su despacho. Por esto, convenc&iacute; a mis compa&ntilde;eros para ir con &eacute;l, pero al contarle nuestra situaci&oacute;n su expresi&oacute;n cambio totalmente y afirm&oacute; que &ldquo;Reinaldo era un guerrillero, por eso lo mataron&rdquo;. Ni siquiera lo conoci&oacute; y ya lo hab&iacute;a condenado, y, lo peor, nos cerr&oacute; la puerta en la cara diciendo que &ldquo;si ustedes andaban con &eacute;l, saben que era guerrillero&rdquo;.</p>

<p>No s&eacute; c&oacute;mo logramos salir de all&iacute;, pero lo hicimos. Luego tuvimos que irnos de la ciudad porque sujetos extra&ntilde;os permanec&iacute;an todo el d&iacute;a frente a nuestras casas vigil&aacute;ndonos. As&iacute; empez&oacute; nuestro desplazamiento forzado hasta hoy. Tiempo despu&eacute;s, por la esposa de &lsquo;Rey&rsquo; volv&iacute; a saber de aquel fiscal: le aconsej&oacute; a ella que se fuera de la ciudad, que pensar&aacute; en sus hijos y dejara las cosas as&iacute;. Hoy ella y sus hijos viven tambi&eacute;n en el exilio.</p>

<p>Ha sido muy triste ver partir a nuestros compa&ntilde;eros a tan temprana edad, ver c&oacute;mo han sido silenciadas sus voces y apagadas sus luces sin que haya justicia, sin que nos digan la verdad, sin que sepamos por qu&eacute; nos hicieron tanto da&ntilde;o sin que nadie se ruborice ante tanta impunidad, sin que el pa&iacute;s sea consciente de lo que ha significado ser verdadera oposici&oacute;n en medio de la guerra.</p>

<p>Hoy, 9 de noviembre de 2016, te recordamos Reinaldo Serna L&oacute;pez, porque nunca morir&aacute;s. Seguimos asumiendo tu legado, seguimos luchando por la justicia y por la verdad hasta derrotar la impunidad, seguimos apoyando la decisi&oacute;n de construir un pa&iacute;s en paz y con justicia social.</p>

<p>Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio&hellip;</p>

<p>Abogada y defensora de derechos humanos, sobreviviente del genocidio cometido en la Universidad del Atl&aacute;ntico.</p>

<p>FUENTE:&nbsp;<a href=”https://elturbion.com/14466″>https://elturbion.com/14466</a></p>

Prueba

2 Comments

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